viernes, 7 de septiembre de 2012

Carta a la dirección del colegio


Hoy simplemente copio y pego. Se trata de una carta que ha escrito mi madre a la dirección del colegio donde estudia mi hermana pequeña en relación con la lista de material escolar para este año. Dicha lista, incluye bolígrafos de unos tres euros la unidad, afilalápices con depósito incorporado  y material de marcas comerciales determinadas. A mi madre no le he gustado la lista. Dice así:

Le escribo esta carta respecto a la lista de material escolar, bueno, en realidad la escribo por que estoy indignada por dicha lista. Me gustaría explicarle mis motivos. Para ello, le voy a contar que tengo tres hijos: David, Raquel y Lucía.

David acaba de cumplir 29 años. Empezó a estudiar Ciencias del Mar en el CUVI hasta que un buen día decidió cambiar las ciencias por el mar.
Después de estudiar en la Escuela Náutica Pesquera, mucho sacrificio, trabajo, dedicación, tener que abandonar algunas cosas que eran importantes en su vida (como el deporte), hoy en día es primer oficial en un barco de 60 metros y convive y habla en inglés con personas de doce nacionalidades distintas. David empezó a practicar Taekwondo en el colegio a los cinco años. Es cinturón negro, y consiguió participar a nivel estatal consiguiendo alguna medalla de oro y algún que otro trofeo. Participó también en un par de open a nivel internacional.

 Raquel acaba de cumplir 23 años. Para ser Licenciada en Veterinaria (terminó a curso por año), le falta sólo hacer las Estancias. Compaginó durante estos cinco años sus estudios con su participación en el Programa Helper, trabajando en el hospital veterinario haciendo guardias en épocas de exámenes, vacaciones y cuando le tocaba. Como su hermano, es también cinturón negro de Taekwondo y tiene alguna medalla a nivel nacional.

 Lucía acaba de cumplir 8 años. Empieza este año tercero.

David y Raquel estudiaron siempre en centros públicos. No recuerdo que método utilizó David para aprender a escribir con bolígrafo, pero sí recuerdo que Raquel cuando empezó, aprendió que si cometía (herrores) errores los podía subsanar de forma fácil y limpiamente sin ningún tipo de drama. 

Los dos aprendieron a escribir con un bolígrafo Bic y los dos utilizaron un afila lápiz de plástico normal. E incluso Raquel para no tener que levantarse a cada paso a afilar utilizaba un pequeño sobre hecho con papel para reciclar.

Pero mira tú por donde que Lucía necesita para aprender a escribir con bolígrafo uno que sea borrable, y necesita también para afilar, un afilalápiz con depósito, y puestos a pedir tonterías pregunté en la librería si tendrían una goma con recogemigas y escobilla. Allí no la tenían, pero si que encontré una en el hipermercado Alcampo...

 Y yo me pregunto, si los logros (o fracasos) de David y Raquel no dependieron para nada de la utilización del tipo de bolígrafo, afila lápiz o goma ¿por qué si que parece que van a influir en Lucía? Si establecemos una regla de tres y Raquel con un bolígrafo normal consiguió terminar una carrera universitaria a curso por año, Lucía con un bolígrafo guay del paraguay y un afila lápiz divino de la muerte, ¿terminará en menos tiempo?

 Además y lo más importante, con la que está cayendo y lo que está por caer todavía. Con la cantidad de padres y madres que ESTAMOS EN PARO, ¿de verdad me queréis decir (me gustaría que alguien me convenciese de ello) que es totalmente imprescindible que nuestros hijos aprendan a escribir con ese tipo de bolígrafo? ¿Cuántos bolígrafos van a necesitar en un curso? Por que, primero, son de gel y no duran ni la mitad que uno de tinta normal, y segundo, si los adultos perdemos bolígrafos cada dos por tres, sobre todo en el lugar de trabajo, ¿qué va a pasar cuando nuestro hijos pierdan el suyo? o cuando cualquier compañero de clase no encuentre el que le pertenece y coja el de al lado. ¿Cual será la solución? A mi se me ocurre que podemos hacer como en algunas entidades bancarias y otros organismos de tipo público que tienen el bolígrafo atado con una cadenita para que nadie lo robe... 

O a lo mejor la solución más fácil es usar un bolígrafo normal y corriente, de toda la vida. De los que valen doce veces menos que uno borrable. De los que si se pierden o rompen no pasa nada. De los que si te equivocas, tienes que tachar, con lo que tu error quedará ahí para que puedas aprender de él. Y si algún día va a hacer algo en lo que necesite borrar mucho, he oído que hay un invento nuevo que se puede borrar con goma normal y corriente y que hasta permite escribir en gravedad cero. Se llama lápiz.

Y ¿qué pasa con el resto del material? ¿Por qué Dacs, Plastidecor o Noris, si yo tengo en casa Jovi, Carioca y Makro paper? (O a lo mejor compré marca Auchan o chino Antonio, que es más barato). ¿Y los libros de texto? ¿De verdad es imposible crear y mantener un banco de libros?

Se despide atentamente,

Carmen Filgueira Brunet

2 comentarios:

  1. Tiene toda la razón, es el sentir de la mayoría de padres que sufrimos el abuso del "material escolar". Parece que el ministerio de educación es una empresa de distribución de material, cosa que empiezo a casi asegurar.....

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  2. ¡Cuánta verdad hay en lo que dices! Soy maestra y me da vergüenza ajena lo que algunos compañeros llegan a pedir. No sé si son conscientes de la realidad en que vivimos o si ellos, más que sus alumnos, están en los mundos de YUPI.

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